Aquí puedes comprarlo si lo deseas (una voz interior repite: «Sí, lo deseas, lo deseas»).

Aquí puedes descargar gratis algunos de los relatos que componen el libro.

Un hombre que afirma no temer a la muerte y un ladrón detallista; un perro sabio con malas pulgas y una tierra madraza; una portería de fútbol que sabe a delicatessen y un pato dipsómano; un anciano que evoca su pasado y una niña que invoca su futuro; un cocodrilo jardinero y un chamán de adolescentes; un fumador por delegación y un actor sin palabras; un girasol que detesta la luz y un tren que halla su estación; un vaso roto por los remordimientos y una demostración que no entiende ni Dios; una fiera de la pasión y un pulpo melancólico; una inteligencia de seda y una cucaracha lectora; un camionero en su océano y una conjunción de conjunciones; una garrapata enamorada y un ratón existencialista; una mancha de tinta, un mensaje mal escrito sobre la acera, un bibliófilo rijoso y un pasatiempo que parece detener el tiempo. Estos y otros son los personajes y paisajes que habitan el presente libro. Personajes, por muy diversos que parezcan, donde todos podemos reflejarnos. No sobre espejos de superficie pulida ni de cuerpo entero; apenas destellos parciales, tal como nos descubrimos en un charco al subir a la acera o como nos revela la ventanilla de un tren adentrándose en un túnel. Espacios donde las miradas se trenzan a contraluz, despertando el asombro del animal que reconoce, por un instante, su rostro. Compartir ese fugaz y modesto asombro. No es otro el fin de las siguientes páginas.

{ EL HOMBRE TRANQUILO }

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